1 de noviembre de 2020
18 de diciembre de 2009

Gobierno vasco dejará que los centros decidan entre la presencia directa o indirecta de víctimas para educar en la paz

Los testimonios, a través de una u otra fórmula, serán obligatorios y tratará de evitarse una segunda "victimización"

VITORIA, 18 Dic. (EUROPA PRESS) -

La consejera vasca de Educación, Isabel Celaá, consideró hoy que la presencia directa de las víctimas del terrorismo en las aulas, como instrumento del Plan de educación para la paz en el que trabaja el Gobierno vasco, "no ha de ser prohibida ni impuesta", por lo que la decisión de optar entre los testimonios directos u otras fórmulas correrá a cargo de cada centro. De todas formas, precisó que la inclusión de estos testimonios en los programas de los centros será "obligatoria".

Celaá, en respuesta a una pregunta sobre este tema planteada por el PP en el pleno de control de hoy, defendió la conveniencia de que las víctimas tengan presencia directa en las aulas, aunque afirmó que esta fórmula podría ser "contraproducente" si no se garantiza previamente que éstas no vuelvan a ser "victimizadas".

La aportación del testimonio de las víctimas está contemplada en el Plan de educación para la paz en el que trabaja el Ejecutivo autonómico. En este sentido, la consejera afirmó que la presencia de los damnificados en los centros educativos "es de vital importancia para la búsqueda de un escenario de paz".

Además, coincidió con el PP en que esta aportación de los damnificados "producirá efectos beneficiosos, sobre todo en la educación emocional". No obstante, precisó que "hay que asegurar por una parte la protección de las víctimas para evitar que vuelvan a ser victimizadas en cuanto a opiniones".

"PREPARAR EL TERRENO"

Además, afirmó que "hay que garantizar objetivo educativo" para que los alumnos "sean efectivamente educados para la paz". "La presencia física de las víctimas no ha de ser ni prohibida ni impuesta, no es ni un tótem ni tabú", añadió.

A su juicio, la aportación de testimonios de forma directa también "sería contraproducente si no tuviéramos una comunidad, una aula educativa ,lo suficientemente preparada para que cuando reciba la presencia directa o por medios tecnológicos, en vez de entenderlo, tenga un efecto nocivo para el alumno". Por ese motivo, destacó que "hay que preparar el terreno previamente".

De todas formas, aseguró que la presencia de los damnificados en las aulas, ya sea de forma directa o mediante otras fórmulas, "no va a poder ser obviada, porque resulta obligada" en la asignatura de la Educación para la ciudadanía y en el propio ámbito de la educación para la paz, de la que afirmó que se integrará en la asignatura anterior.

"SIN EMBIGÜEDADES"

Celaá consideró que el testimonio de los damnificados "sea físico o no, de lo que trata es de que haya presencia de víctimas que sean capaces de comunicar su sufrimiento y lograr la empatía de los alumnos, y así lograr el objetivo de la educación para la paz". La consejera reconoció "la riqueza enorme que supone presencia física y directa de las víctimas, y aseguró que su departamento trabaja "en esa dirección" para lograr "un plan de paz sin ambigüedades ni equidistancias".

A pesar de todo, manifestó que en este asunto debe reconocerse "la autonomía organizativa de los centros", por lo que deben ser éstos los que opten por una u otra fórmula para trasladar la experiencia de los damnificados por el terrorismo a los alumnos.

La parlamentaria del PP Mari Mar Blanco se mostró "tranquilizada" por las afirmaciones de la consejera y afirmó que las víctimas "seguirán trabajando" por poder acudir a los centros para "contribuir a la instrucción de los jóvenes en el rechazo a la violencia y el odio".