17 de agosto de 2019
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  • 18 de julio de 2009

    Casi una de cada cuatro personas sufre problemas relacionados con su casa en los diez primeros años, según Irache

    La asociación de consumidores señala que la vivienda es el sector que más quejas provoca entre los consumidores

    PAMPLONA, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

    Un 23 por ciento de las personas que se han comprado una vivienda en los últimos diez años han tenido algún problema con ella, según refleja una encuesta encargada por la Asociación de Consumidores de Navarra Irache a la empresa Cíes. La mayor parte de estos conflictos (17%) están relacionados con algún defecto en la construcción de la casa, seguidos de las dificultades en las relaciones con la comunidad de vecinos (6%). Además, la vivienda es el sector que más quejas provoca entre los consumidores.

    Según explicó Irache en un comunicado, en ocasiones los problemas "surgen antes de poder habitar la vivienda, en el proceso de compra". Las principales quejas que llegan a esta asociación antes de recibir la vivienda son, en primer lugar, la inexistencia de aval.

    Por eso, con la actual situación del mercado inmobiliario, "es aún más recomendable exigir un aval a la promotora", ya que desde hace más de treinta años la ley obliga a dar aval bancario o seguro de todas las cantidades recibidas durante la construcción de la vivienda. Según Irache, existen casos en que este requisito "no se cumple con los subsiguientes problemas que se le pueden originar al consumidor en caso de quiebra, desaparición o suspensión de pagos pudiendo quedarse sin vivienda y sin dinero".

    La asociación también recibe quejas sobre la subrogación en el préstamo del promotor. En este punto, Irache explica que se está asistiendo "a un cambio importante debido a la crisis del mercado de la vivienda".

    Según recalcaron, "hay personas que han acudido a Irache al pensar, seguramente debido a que antes los bancos competían por los préstamos hipotecarios, que la entidad financiera que opera con la promotora tiene obligación de hacer la hipoteca con ellos", pero "no es así y actualmente muchas entidades financieras no quieren como clientes a los nuevos compradores ya que la vivienda se ha depreciado y posiblemente no sirva como garantía suficiente en caso de impago de la hipoteca".

    Asimismo existen también quejas sobre la falta de fecha de entrega. En ocasiones, "vienen personas quejándose por el retraso en la entrega, a pesar de existir obligación legal de consignar una fecha de entrega clara y precisa de la vivienda". Por último, la asociación expone las quejas relativas a la información a disposición del público. A veces "los compradores de la vivienda acuden confundidos por la falta de información sobre la casa que han comprado" cuando "se debe tener a disposición del público el plano de emplazamiento de la propia vivienda, de las redes eléctricas, de las redes de agua, gas y calefacción así como de las medidas contra incendios".

    OTROS PROBLEMAS

    Otra serie de problemas suelen surgir una vez que la casa ha sido entregada a sus compradores en el momento de entrar a vivir o transcurrido un tiempo. Las más habituales suelen tratar sobre humedades o aislamientos, golpes en las paredes, pintura levantada o rodapiés mal acabados o baldosas levantadas.

    Las reclamaciones tienen unos plazos concretos para poder ejercitarse dependiendo de su naturaleza, y es aconsejable hacerlas de forma fehaciente -por ejemplo, mediante burofax con acuse de recibo y certificación de texto-. Desde Irache en primer lugar recomiendan dirigirlas al promotor, aunque en muchos casos, puede ser aconsejable también remitir la reclamación al constructor, al arquitecto, al aparejador.

    A partir de surgir el defecto, el consumidor tiene dos años para reclamarlo. Estos plazos afectan a aquellos edificios cuya licencia de obras se hubiese obtenido con posterioridad al 5 de mayo de 2000. Para las viviendas más antiguas, se aplica el código civil, que estipula seis meses para reclamar los 'vicios ocultos' y diez años para los 'ruinógenos'.

    En tercer lugar, las reclamaciones tienen que ver con problemas con la comunidad de vecinos. En este sentido, los principales conflictos tienen que ver con las obras a realizar en la casa -hay que distinguir entre las de conservación y las de mejora-, con las actividades de algún vecino que resulta molestas para otros o con la instalación del ascensor.