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    Antonio Casado.- Contra el propio tejado

    MADRID, 27 Feb. (OTR/PRESS) -

    El boicot del independentismo, con ocasión del Mobile World Congress, oficialmente inaugurado este lunes en Barcelona, es como tirar piedras contra el propio tejado. El tejado de la imagen de la ciudad, la de Cataluña y, por añadidura, la del conjunto de España. ¿A quién se le ocurre darse un tiro en el pie solo por denostar a quien, en su histórico mensaje del 3 de octubre, supo frenar un ilegal intento de romper con España?

    No solo es tirar piedras contra su propio tejado. Hacerle un feo a Felipe VI, por hacerle saber que no es bienvenido entre los independentistas, es además absurdo, injusto, mezquino, infantil y absolutamente teatral. Ante todo, una escenificación. Falsedad bien ensayada, estudiado simulacro, que consistió en ponerse estupendos hablando de "vasallaje" y la "pleitesía" cuando lo que tocaba era un mero saludo de bienvenida, mientras la trama civil del "procès" se movilizaba contra el jefe del Estado en el entorno del Palau de la Música.

    A eso se redujo la negativa de la alcaldesa de Barcelona y el presidente del Parlament a dar la bienvenida oficial a Felipe VI en los actos del domingo por la noche. Lógico, hasta cierto punto, que Ada Colau y Roger Torrent hayan querido proyectar la carga de sus mal curadas frustraciones sobre la figura del monarca. Una vez escenificado el plantón, compartieron mesa y mantel con el Rey, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y los organizadores de esta cumbre mundial de la telefonía.

    Precisamente en esa cena, ante los representantes de las 2.300 empresas de casi 200 países que participan en el Mobile 2018, Felipe VI dedicó la parte mollar de su discurso a resaltar la cooperación entre el Gobierno, la Generalitat y el Ayuntamiento, como palanca del éxito continuado de la mayor feria mundial de las telecomunicaciones. Justo lo que viene a estar amenazado por las tramas políticas y civiles del independentismo con su boicot a la presencia del Rey en Barcelona.

    "Parece que a Ada Colau y sus regidores no les gusta su ciudad", escribía la periodista Rosa Cullel no hace mucho en un diario de difusión nacional. Daba en el clavo, porque, de paso, recordaba que la alcaldesa ya había declarado en su día que estas cumbres mundiales de las telecomunicaciones no coinciden con su modelo de desarrollo. Ahora, en calculada complicidad con los dirigentes independentistas, aporta lo que puede a la internacionalización del ridículo. No podían encontrar mejor caja de resonancia que esta gran feria mundial de la telefonía móvil.

    No son condiciones ideales para garantizar la continuidad de la misma. Sus responsables siempre la vincularon a un marco de normalidad y estabilidad. Lo que Barcelona se perdería sin el Mobile es un impacto de 465 millones de euros y la creación de 13.200 puestos de trabajo (cifras de la edición de 2017) ¿Ven como tiran piedras sobre su propio tejado?