8 de julio de 2020
28 de septiembre de 2018

Escaño cero.- El efecto Valls

MADRID, 28 Sep. (OTR/PRESS) -

Manuel Valls ha dado un paso arriesgado: anunciar su candidatura a la alcaldía de Barcelona. Arriesgado para él, claro está, porque si fracasa en este empeño quedará políticamente desdibujado.

En estos momentos Valls forma parte de la Asamblea francesa como diputado además de ser alcalde de Evry, responsabilidades que él mismo ha anunciado que dejará de inmediato.

Les confieso que cuanto más lo pienso menos comprendo porque el que fuera Primer Ministro de Francia y después candidato a Presidente de la República, ha decidido jugársela en unas elecciones locales en España.

Sí, ya sé, Barcelona es una de las grandes ciudades europeas, y él es de origen catalán, su vinculación con la Ciudad Condal está fuera de toda duda, pero aún así resulta sorprendente el paso que acaba de dar.

Sus enemigos, que los tiene, apuntan a que la carrera política de Manuel Valls en Francia estaba finiquitada, no solo porque haya tenido problemas en el seno de su propio partido, el Partido Socialista francés, sino porque Macron no le deja espacio político que ocupar.

Pero sea cual sea la causa de su decisión el caso es que hay que reconocer que se la juega en este envite de aspirar a ser alcalde Barcelona.

Si nos atenemos a lo que dicen algunos periódicos franceses, por lo pronto hay una parte de la opinión pública de ese país además de sorprendida, enfadada, por la decisión de Valls. No comprenden como su ex Primer Ministro de repente quiere ser alcalde de una ciudad que no es francesa.

Yo no conozco a Valls, de manera que no tengo una idea precisa de cómo es y mucho menos de por qué hace lo que hace. Supongo que es un europeista convencido al que se le quedan pequeñas las costuras de los "estados-nación", que por tanto milita en la idea más amplia de Europa y que en esa concepción europeísta no le chirría que cualquier europeo pueda aspirar a ocupar puestos de responsabilidad en cualquiera de los países miembros, en este caso la alcaldía de Barcelona, precisamente porque el lo que se siente es ciudadano de Europa.

Valls aspira a presentarse al frente de una "plataforma" plural, integrada por personas que tengan esa concepción europeísta en vez de la concepción populista y pueblerina que tienen los actuales responsables municipales de Barcelona, con Ada Colau al frente.

En definitiva Manuel Valls quiere que Barcelona vuelva a ser aquella ciudad que hace años era la más "europea" de todas las ciudades españolas. Vamos, digo yo.