3 de marzo de 2021
22 de enero de 2021

Luis del Val.- Consejo de Transparen... ¿qué?

MADRID, 22 Ene. (OTR/PRESS) -

El nuevo presidente del Consejo de Transparencia, don José Luis Rodriguez Alvarez, nada más ser nombrado en el B.O.E. ya ha actuado como un eficiente comisario político, cesando a dos funcionarios incómodos al Gobierno.

El nuevo presidente -a diferencia de algunos ministros/as- posee un aseado y meritorio currículo académico, pero es un hombre pragmático y, desde que dio el salto a la política hace 16 años, de la mano del socialista Francisco Caamaño, aprendió enseguida cuál debe ser el pragmatismo del político, y que los funcionarios que confunden el sentido del deber con el deber supremo de no molestar al Jefe, deben ser apartados.

Antes de la llegada de este jurista a la presidencia, los funcionarios sin una cabeza pensante como la de don José Luis, forzaron, entre otras cosas, a que el Gobierno hubiera de confesar que no podía proporcionar el listado del Comité de Expertos en epidemias, por la poderosa razón de que nunca existió ese Comité de Expertos, y que, en realidad, estaba formado por Francisco Simón, Salvador Illa, y el presidente del Gobierno, cuando juntos, o por separado, se contemplaban en un espejo de cuerpo entero.

Pedro Sánchez, que está en todo, enseguida descubrió que no se podía dejar en manos de funcionarios tan eficaces como inocentes el Consejo de Transparencia, y, enseguida, aunque no fuera amigo -porque Sánchez tiene un alto sentido de la amistad y ya le quedan pocos amigos por colocar- consideró que este ex brillante académico, que puso su prestigio a los pies de José Luis Rodriguez Zapatero, podría serle de utilidad , y está claro que Sánchez tiene olfato, porque lo primero que ha hecho el nuevo presidente es avisar del poder de un comisario político, a poco que le den motivos.

El Consejo de Transparencia emprende un nuevo rumbo. A partir de ahora, será secreto de Estado incluso cuánto personal de jardinería trabaja en el Palacio de la Moncloa. Don José Luis, por fin, ocupa un puesto que le parece adecuado a sus indudables méritos. Que siga siendo feliz.