26 de mayo de 2020
16 de enero de 2020

Preservar recursos hídricos permitiría reducir el uso del cloro y la presencia de compuestos cancerígenos

Preservar recursos hídricos permitiría reducir el uso del cloro y la presencia de compuestos cancerígenos
Imagen de un grifo - UMU - ARCHIVO

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MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

Una mejora en el estado de las masas de agua y reducir la contaminación de estos recursos hídricos permitiría rebajar el uso de compuestos químicos, como el cloro, necesarios para garantizar unos niveles óptimos de depuración y saneamiento del agua que llega a los grifos, y como consecuencia, habría una menor presencia de trihalometanos, un compuesto cancerígeno, en ella.

El investigador del Instituto de diagnostico ambiental y estudios del agua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Joan Grimalt, experto en geoquíquica y contaminación ha explicado a Europa Press a raíz de la publicación de un estudio que vincula a los trihalometanos el 5 por ciento de los cáncer de vejiga.

"La presencia de trihalometanos en el agua y la asociación entre incidencia de cáncer y trihalometanos es conocida", ha asegurado el investigador que confirma que este compuesto es "un desencadenante del cáncer como también lo es fumar".

Sin embargo, ha añadido que "en principio es seguro beber agua de grifo". La explicación de este compuesto en el agua tiene que ver con la fuente del agua a partir de la cual se obtiene agua potable tiene que ser tratada por cloro para "matar bacterias" y evitar que sea una fuente de enfermedades y epidemias.

"Es necesario clorar el agua para eliminar los restos orgánicos en el agua, por lo que cuanto más contaminada esté la fuente de agua, más esfuerzo hay que hacer para limpiarla y más trihalometanos quedarán en el agua", ha precisado.

Asimismo, ha puesto de ejemplo a Barcelona, donde se está limpiando ahora el agua mediante ozonización con columnas de carbón activo para minimizar los trihalometanos.

En todo caso, insiste en que "cuanto más contaminada esté la fuente de agua, más trihalometanos habrá" e insta a la sociedad a tener en cuenta de que todo está relacionado con el medio ambiente y con los servicios de los ecosistemas aunque se viva en la ciudad. "Todo lo que ocurre en el medio ambiente nos afecta", ha valorado. Por ello, considera que en la medida en que los ríos o las aguas subterráneas estén más limpias será mejor para la salud humana.

Por otro lado, el investigador del CSIC considera que "no hay una respuesta" para saber si es mejor beber agua mineral o de grifo, sino que esto corresponde a una decisión personal, pues señala que en el caso del agua de grifo, apenas pasan unos 6 o 7 días como mucho desde que se trata el agua hasta que se bebe, mientras que en las botellas de agua mineral puede estar almacenada, y no siempre en óptimas condiciones, durante mucho tiempo y tener problemas.

Sin embargo, la diferencia entre una y otra al respecto de los trihalometanos es que "por definición y normativa" el agua mineral no tiene cloro ni, por tanto trihalometanos. Para garantizar el agua minera se controlan las bacterias pero el agua se consume sin depurar con cloro puesto que ya es agua pura. "Si no se pone cloro, no tiene trihalometanos por ello, en ese sentido, no tiene ese problema", comenta.

Grimalt ha indicado que el trihalometano se produce al contacto del cloro con la materia orgánica por ello reitera que en definitiva, la "mejor solución" es mejorar el estado del agua.

"Somos parte del ecosistema. Hay aire limpio porque los ecosistemas lo limpian, con el agua igual. Son los servicios que nos proporcionan los ecosistemas y si los perjudicamos, repercute en nosotros", ha concluido.

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