11 de agosto de 2020
5 de julio de 2020

Mauritania, una excepción en la convulsa escena yihadista en el Sahel

El país no ha registrado ningún atentado desde 2011, un hito atribuido a sus políticas pero también a un pacto de no agresión nunca confirmado

Mauritania, una excepción en la convulsa escena yihadista en el Sahel
Marines estadounidenses entrenan a militares mauritanos en Rosso, Mauritania - US MARINE CORPS

MADRID, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -

Las acciones de los grupos yihadistas, con las filiales de Al Qaeda y Estado Islámico a la cabeza, han ido en aumento en los últimos años en el Sahel, en especial desde el conflicto vivido por Malí en 2012 a raíz de una revuelta tuareg rápidamente secuestrada por los islamistas. Pero, a pesar de que los terroristas han ido extendiendo su radio de actuación, ha habido un país que ha quedado al margen pese a haber sido en su día objetivo: Mauritania.

El país, que esta misma semana acogió una cumbre de presidentes del G5 Sahel a la que también acudieron el francés, Emmanuel Macron, y el español, Pedro Sánchez, no ha sufrido ningún atentado terrorista desde 2011, si bien con anterioridad había sido escenario de varios ataques además del secuestro en noviembre de 2009 de tres cooperantes españoles por parte de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).

La frontera compartida con Argelia, principal foco del terrorismo yihadista en el arranque del nuevo siglo, hizo que ante la presión de las fuerzas de seguridad argelinas los milicianos buscaran refugio en Mauritania, una opción motivada además porque en las filas de lo que entonces aún era el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) había mauritanos, algunos con posiciones destacadas.

El primer ataque se produjo en junio de 2005, con una base militar en el norte del país como objetivo y una quincena de soldados muertos. A este le seguirían entre otros el asesinato de cuatro turistas franceses en 2007, el de un cooperante estadounidense en 2009 o el primer atentado con coche bomba ocurrido en agosto de ese mismo año en las inmediaciones de la Embajada de Francia en Nuakchot. Ya bajo las siglas de AQMI, el grupo planificó incluso asesinar al presidente del país, Mohamed Uld Abdelaziz, pero el complot fue desbaratado en febrero de 2011.

Sin embargo, en los nueve últimos años no ha vuelto a haber ataques. Los expertos coinciden en señalar a dos artífices de este hito, el propio presidente Uld Abdelaziz, que llegó al poder a través de un golpe militar en 2008, y su ministro de Defensa, el general Mohamed Uld Ghazuani, quien a la postre sería su sucesor en 2019, por emprende una nueva política antiterrorista, si bien también se ha hablado de un posible 'pacto de no agresión' con AQMI.

UNAS CARACTERÍSTICAS PARTICULARES

Por sus propias características sociales --pobreza, corrupción y represión-- y también geográficas, Mauritania se convirtió en un excelente lugar primero para el asentamiento de las corrientes salafistas, con las 'mahadir' --escuelas coránicas también conocidas como seminarios del desierto-- como principal vector para la transmisión del ideario, y luego como base de reclutamiento. Pese a su pequeña población, la presencia de mauritanos tanto en Al Qaeda como en AQMI ha sido notable.

Su territorio desértico se convirtió después en el lugar ideal en el que esconderse, de ahí el que ya con Uld Abdelaziz en el poder, el Gobierno optara por un cambio en su estrategia antiterrorista, consciente de las particularidades que esta lucha asimétrica requería dada la orografía del país y su extensión.

Así, además de mejorar las condiciones de los soldados con subidas salariales y nuevos uniformes, también se apostó por mejorar su formación y entrenamiento, para lo que en los años siguientes ha contado con apoyo tanto de Estados Unidos, como de la UE y la OTAN. Igualmente, gracias al aumento del presupuesto militar, se dotó de nuevo equipamiento, incluidos aviones y barcos. Y para completar el cambio, se procedió a crear Grupos de Intervención Especial, una fuerza de reacción rápida.

La otra pieza fundamental en esta lucha han sido los programas de desradicalización y la concesión de amnistías para antiguos miembros de grupos yihadistas. Con apoyo de algunos clérigos influyentes y otras personalidades, en 2010 se llevó a cabo un diálogo con algunos yihadistas encarcelados, lo que desembocó en el indulto de 35 miembros de AQMI ese mismo año.

¿EXISTE UN PACTO DE NO AGRESIÓN?

Sin embargo, aún sigue planeando la sospecha de que en realidad el cese de los ataques no obedece tanto al enfoque adoptado por las autoridades mauritanas para combatir el yihadismo, como a la posibilidad de un pacto secreto con los terroristas. En 2016, Estados Unidos desclasificó una carta encontrada en el complejo de Abbottabad en el que murió el líder de Al Qaeda, Usama bin Laden.

En ella, los responsables de AQMI en Argelia pedían consejo al mando central de Al Qaeda sobre la posibilidad de pactar una tregua con el Gobierno mauritano. En su misiva, AQMI argumentaba que un pacto de este tipo podría ser beneficioso ya que permitiría a los miembros del grupo esconderse en "bases seguras en Mauritania" al tiempo que también facilitaría "centrarse en Argelia".

A cambio, AQMI no llevaría a cabo ataques en suelo mauritano y el Gobierno de este país pagaría "entre 10 y 20 millones de euros al año, mientras el contrato esté en vigor o hasta la reanudación del mismo si este expira", según la misiva, que recoge Geoff D. Porter en un artículo para el Centro para la Lucha Antiterrorista de la academia militar estadounidense de West Point.

Pese a que no hay ninguna prueba de que dicho acuerdo llegara a firmarse, también contribuyó a generar suspicacias el hecho de que en 2015 se procedió a liberar a Sidi Mohamed Uld Mohamed Uld Bumana, antiguo portavoz de Ansar Dine, un grupo yihadista originario de Malí y que actualmente forma parte del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), la filial de Al Qaeda en el Sahel y de la que también forma parte AQMI.

ÚNICO PAÍS DEL G5 SIN ATAQUES

Así las cosas, Mauritania es a día de hoy el único de los cinco países que conforman el G5 Sahel, una alianza creada en 2014 con vistas a promover el desarrollo de la región y garantizar su seguridad, que no registra actividad yihadista violenta dentro de sus fronteras. Burkina Faso, Malí y Níger se enfrentan de forma cotidiana a los ataques de JNIM y de Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS), mientras que Chad al igual que el este de Níger, son escenario frecuente de las acciones de Boko Haram y de Estado Islámico en África Occidental (ISWA).

El relevo en la jefatura del Estado tampoco parece haber afectado, y eso que Uld Ghazuani ha dado muestras de un distanciamiento con respecto a su predecesor con algunas de las medidas adoptadas desde que llegó al cargo en agosto de 2019. La última de ellas se produjo en junio, con varios relevos en la cúpula militar.

Al frente del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas ha puesto al general Mohamed Uld Meguett, hasta ahora jefe de la dirección de Seguridad Nacional y el oficial más condecorado del Ejército, considerado como próximo al presidente. Su precedesor, el general Uld Mohamed Lemine, pasó a liderar la Guardia Nacional, un cambio que ha sido visto como una degradación.

Además, el presidente ha creado un nuevo cuerpo de Fuerzas Especiales que engloba a la guardia presidencial y las unidades antiterroristas y al frente del cual estará el general Mohamed Uld Sheij Uld Beyda, con una dilatada trayectoria en la lucha contra los yihadistas y acostumbrado a trabajar en el ámbito internacional, ya que actualmente era el representante del país ante la OTAN.